Artículos Técnicos
Inseminación Artificial
¿Por qué hacer Inseminación Artificial?
Hacernos esta pregunta es lógico y correcto, si es que no tenemos muy claro cuál es el objetivo de la I.A.
   El objetivo básico de la I.A. es el mejoramiento genético. Esta biotecnología nos permite utilizar reproductores genéticamente superiores sobre el mayor número de vientres posible. Esto se logra maximizando la cantidad de dosis de semen congelado obtenidas de un toro, sin reducción de la fertilidad.
   
   
   I.A. en tambos. Los objetivos de la I.A. en tambos son:
   
   a) Lograr futuras generaciones de vacas capaces de producir más y mejor leche con la conformación física adecuada para poder hacerlo durante muchas lactancias: de acuerdo a lo mencionado, este objetivo se alcanza utilizando toros genéticamente superiores.
   
   b) Facilidad de parto: la I.A. permite, mediante el uso de toros evaluados por menores índices de dificultad de parto (toros con “facilidad de parto”), disminuir la incidencia de partos distócicos sin afectar el progreso genético del tambo.
   
   c) Sanidad: la totalidad de los reproductores dadores de semen de un Centro de I.A. adherido a CABIA, es sometida a rigurosos controles sanitarios de enfermedades infecciosas y parasitarias trasmisibles. Esta tarea está a cargo del SENASA y la red de laboratorios habilitados por esta institución oficial.
   
    Asimismo, es fundamental que un asesor veterinario realice el control ginecológico mensual de las vacas y supervise al tambero en la detección del celo y en la inseminación propiamente dicha. Mediante la I.A. acompañada por sencillas medidas de sanidad y manejo de los vientres, se podrán obtener porcentajes de preñez adecuados y que culminarán con el nacimiento de terneros viables y sanos.
   
   
   I.A. en rodeos de cría.
   
    Los caracteres más importantes en la explotación racional del ganado para carne son la fertilidad y el desarrollo. Lamentablemente, la fertilidad tiene una heredabilidad muy baja, lo que significa que este factor responde más a condiciones ambientales que genéticas. El grado de desarrollo al destete y a los 20 meses tiene una heredabilidad del 30 y 50%, respectivamente, que lo sitúa entre los caracteres de valor productivo más heredables. Por ello la selección del toro padre es una de las decisiones más importantes que debe tomar un productor. Si esta selección es la correcta, será responsable en muy alto grado del mejoramiento genético del rodeo.
   
    La evaluación más moderna y exacta del valor genético es la DEP o Diferencia Esperada de Progenie. Es un cálculo estimativo del rendimiento o desempeño productivo trasmitido por el toro a su progenie como resultado de la herencia. Los valores de la DEP brindan a los criadores la posibilidad de predecir cómo será la descendencia de un determinado reproductor en los diversos parámetros productivos: Peso al nacer – Peso al destete – Peso al año – Leche materna.
   
    El uso de semen de toros libres de enfermedades infecciosas y parasitarias, acompañado por un manejo adecuado de los vientres, es la medida profiláctica más apropiada y segura para erradicar problemas sanitarios de un rodeo.
   
   
   FACTORES QUE AFECTAN LA EFICIENCIA DE LA I.A.
   
    Numerosos son los factores que en forma individual o mancomunada pueden afectar un trabajo de I.A. El análisis de los mismos, realizado por profesionales con experiencia en este tema, permitirá un mejor control y se podrá llegar a determinar las causas de bajos rendimientos.
   · Detección de celo. En un trabajo de I.A. la clave del éxito radica fundamentalmente en una correcta identificación de las hembras en celo.
   · Primer servicio posparto. La I.A. realizada antes de los 50 días posparto es un frecuente y grave error de manejo.
   · Grado de capacitación del inseminador.
   · Nivel de nutrición.
   · Factores climáticos. En las regiones ganaderas clásicas de nuestro país se considera que las bajas temperaturas tienen escaso efecto sobre la reproducción, pero las temperaturas elevadas pueden reducir la fertilidad (“stress calórico”).
   · Enfermedades infecciosas y parasitarias. La función reproductiva se ve afectada por diversas enfermedades que actúan sobre el aparato genital y la reproducción. Las de mayor frecuencia son: Tuberculosis – Brucelosis – Leptospirosis – Campylobacteriosis – Trichomoniasis – IBR – BVD – Leucosis – Paratuberculosis.
   · Agentes traumático-infecciosos. Se instalan en el útero como consecuencia de partos dificultosos, ayuda inadecuada en el parto, desprendimientos de placenta por manipulaciones incorrectas.
   · Nivel de producción láctea. En promedio, las vacas de elevada producción demoran 12,6 días más que el resto en recibir el primer servicio posparto.
   · Desequilibrios hormonales. Responsables de alteraciones en la conducta sexual y de infertilidad.
   · Semen congelado. Es importante que los productores tengan conocimiento del nivel de fertilidad de los reproductores cuyo semen utilizan, a través de la información suministrada por los Centros de I.A.
   
    Si en los rodeos de cría o lecheros se mejora la detección del celo, la sanidad, los niveles nutricionales, el manejo del semen en el establecimiento y si las vacas se inseminan, como mínimo, a los 50 días posparto, observaríamos un aumento significativo en la fertilidad.
   
    Por todo lo descrito no cabe duda que la I. A. implica un esfuerzo mayor, pero, en contraposición, los beneficios tanto en lo productivo como en lo económico superarán con amplitud este sacrificio. La I.A. nos permitirá evolucionar hacia una producción moderna, eficaz y, fundamentalmente, rentable.
   
   
   
   Roberto Allende, MV – CIAVT

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