Artículos Técnicos
Biotecnología
GENÉTICA ARGENTINA BOVINA
Los conquistadores trajeron ganado ibérico al Nuevo Mundo.
   Así lo hicieron Diego de Rojas en 1542 llevando equinos, vacunos y ovinos a las provincias de Jujuy, Salta y Tucumán desde Potosí y Bolivia y Núñez del Prado entre 1549 y 1950. Los hermanos Gois (o Goes) llevaron siete vacas y un toro desde San Vicente (Brasil) hasta Asunción (Paraguay) y desde aquí, en 1573 Juan de Garay llevó ganado bovino cuando fundó la ciudad de Santa Fe y en 1580 cuando fundó por segunda vez la de Buenos Aires. Durante su expansión desde el actual norte argentino hasta más allá de la región pampeana, como por ejemplo los valles precordilleranos patagónicos en los que encontró su hábitat “ganado criollo”, descendientes de estos vacunos sobrevivieron y se multiplicaron por selección natural y adaptación a los diferentes ambientes que eligieron como hábitat. Lo mismo ocurrió, ya guiado por la mano del hombre a partir del periodo de mestización iniciado con el toro de raza Shorthorn “Tarquino”, que en 1836 importara John Miller para su estancia “La Caledonia” situada en Cañuelas, provincia de Buenos Aires, y con muchos exponentes de razas británicas y continentales, más tarde de indianas y africanas, o su semen y sus embriones, la actualidad. .
   
    La selección ejercida por los estancieros, cabañeros y zootecnistas fue creando una genética ajustada a los sistemas de producción de leche y de carne argentinos, caracterizados por la mayor utilización posible del recurso más barato, el pasto cosechado directamente por los animales. La gran extensión norte-sur (desde más allá del Trópico de Capricornio -Lat. 21º 46’ - hasta Tierra del Fuego (Lat. 55º 21’ ) y este-oeste (Long. 53º 39’ hasta Long. 73º 29’ ) con sus distintos ecosistemas permitió que con el tiempo se pudiera diferenciar entre una genética pampeana, una genética subtropical, una genética mesopotámica y una genética semiárida. En un manejo extensivo y con alimentación a pastoreo se premia eficiencia económica y biológica de producción apoyados por los niveles de salud animal requeridos para lograrla. Para ello las tasas de preñez, de parición y de destete, la edad y el peso al destete, las ganancias diarias de peso hasta la faena, la edad y el peso a la concepción y al parto, la evolución del peso posparto, la duración de la vida productiva y la tasa de reposición, como el largo de lactancia y el intervalo parto-concepción para las vacas lecheras, son los sensores del ajuste entre el ecosistema, el manejo y el potencial genético.
   
    Esta amplia oferta genética argentina, sean animales reproductores, semen o embriones, puede ser perfeccionada con el asesoramiento sobre los servicios complementarios necesarios para implementar y difundir las modernas biotecnologías de la reproducción y acelerar el mejoramiento animal.
   
    Entre los servicios complementarios disponibles se puede mencionar:
   
    Diseño de centros de inseminación artificial y la tecnología para operarlos;
    Diseño de centros y laboratorios de transferencia de embriones;
    Laboratorios móviles para transferencia de embriones;
   Entrenamiento de profesionales y técnicos en las áreas de inseminación artificial, transferencia de embriones, diagnóstico ginecológico, diagnóstico andrológico, selección por eficiencia funcional y manejo reproductivo;
   Planificación y manejo de rodeos bovinos en inseminación artificial con metodologías tradicionales o de sincronización de celo con inseminación a tiempo fijo;
   Planificación y diseño de registros genealógicos y selectivos de producción con entrenamiento para operarlos.
   
   
   
   
   

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